Belvís de Monroy no es sólo el recuerdo de su Castillo-Palacio ni un vestigio de la Edad Media. La localidad belvisa, cuya etimología nos indica que es "un lugar desde el que se ve una bella vista" por un lado y nos acerca al poderío señorial de los Monroy por otro, cuenta en su término municipal con un muy destacado patrimonio, no sólo histórico-arquitectónico, sino también natural. De ahí que en la década de los 60 la localidad fuese declarada Conjunto Histórico-Pintoresco de Interés. Un conjunto del que el castillo señorial es su gran estandarte arquitectónico e histórico.
| El embalse de Valdecañas y La Isla, desde el camino a la Ermita del Berrocal. Foto: Juan Carlos Moreno |
Pero como queda dicho, Belvís no cuenta sólo con este referente, sino que encierra un enorme patrimonio, del que brilla con luz propia el Convento de San Francisco (fundado a comienzos del s. XVI por frailes franciscanos), reconocido como uno de los principales puntos de partida de los denominados Doce Apóstoles de la Evangelización de Méjico. Este edificio está declarado por la Junta de Extremadura como Bien de Interés Cultural desde 1994.
Junto a estos dos grandes referentes históricos, en Belvís encontramos otros monumentos destacables, entre los que se encuentran la Ermita del Berrocal (s.XIII), que felizmente parece va a ser restaurada en su techumbre; la Iglesia parroquial dedicada a Santiago Apóstol (XIV-XV, declarada Monumento Histórico-Artístico de Interés Provincial desde 1976); el Convento de Santa Ana (s.XVI, conocido como La Henera) de las dominicas, hoy en ruinas; así como el propio casco urbano, con su Calle Real y diversos edificios significativos como las antiguas escuelas, la casa del maestro o la antigua cárcel, sede hoy día de varias dependencias municipales.
Pero lo que nos ofrece Belvís no se queda ahí. Todo este notable patrimonio histórico-arquitectónico esta complementado, como decía al principio, con un entorno natural de una calidad paisajística indudable. Ahí están las espléndidas vistas que se pueden disfrutar desde el Castillo-Palacio, dominante de las llanuras arañuelas hasta Gredos; el extraordinario paisaje sobre la Dehesa Boyal, el Embalse de Valdecañas y La Isla que podemos contemplar camino de la Ermita del Berrocal, o los serenos entornos de lagunas de la Feria y la de los Pozuelos, entre otros.
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