martes, 14 de octubre de 2014

UNA HISTORIA DE LINAJES MARCÓ LA PROPIEDAD DEL CASTILLO DE BELVÍS DE MONROY

Del linaje de los Bote hasta los sucesores del Marqués de la Romana, pasando por la casa de los Monroy. Esa serÍa la historia resumida del Castillo de Belvís de Monroy. Un periplo de más de 800 años que ha estado plagado de épica, guerras, alianzas matrimoniales e incluso intrigas palaciegas, para finalmente caer en el abandono que lo ha llevado a su precaria situación actual.

Muchos son los relatos sobre la sucesión histórica del Castillo-Palacio, entre los que destacan los del cronista oficial de Belvís de Monroy, Javier Timón, o los del historiador y cronista oficial de Navalmoral, Domingo Quijada González; todos ellos de gran valor y documentación exquisita. Pero para hacer nuestro resumen vamos a centrarnos en el relato que realizó el historiador y arqueólogo moralo Antonio González Cordero en su trabajo titulado "Castros, Castillos, Torres, Fuertes y Puentes en la línea del Tajo, comarcas de la Jara y el Campo Arañuelo", galardonado con el Segundo Premio de los II Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo "D. Antonio Mª Concha y Cano" (1995).

La fortaleza palaciega se alza sobre las casas de Belvís de Monroy. Foto: Javier Timón.
Según se recoge en dicho trabajo (publicado por el Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata en 1996), después de que el caballero placentino Hernán Pérez del Bote alzara el castillo de Belvís para proteger la frontera y hacer frente a los bandidos golfines, tras la donación de las tierras que le hizo Sancho IV "el linaje de los Bote se mantendría en virtud del mayorazgo hasta la cuarta generación, cuando a través de una herencia el señorío se funde con el de Almaraz y Deleitosa". Sin embargo -sigue relatando el estudio de Antonio González Cordero- "su casta y nombre les viene a partir de la quinta generación, cuando Doña Isabel de Almaraz casa con Hernán Rodríguez de Monroy". Un matrimonio que es considerado de "gran importancia", al reunirse con él un extenso mayorazgo y produciéndose el fin de "las rivalidades que habían mantenido apartadas las dos casas".

Explica el estudio que "el siglo XV tendrá especiales repercusiones para la familia de los Monroy", ya que justo en el momento en que su señorío alcanza la máxima extensión y poder "estallan los conflictos entre los descendientes de Hernán e Isabel". Los hechos más destacados "se vinculan con Alonso de Monroy, más conocido como El Clavero; su hermano Hernando de Monroy, nombrado en las crónicas como el Gigante, y con su primo El Bezudo". Alonso y Hernando contenderían juntos por el castillo de Monroy "del que desposeyeron a Bezudo, aunque éste, en una gesta plagada de valor e ingenio, no sólo logra recuperar lo suyo, sino tomar en una ocasión el castillo de Belvís y cercar en otra a sus primos".

Estas guerras -continúa detallando el estudio- se producirían de forma paralela a las que mantuvo el Clavero con los Álvarez de Castro de Oropesa "con Portugal, del lado de los Reyes Católicos" y con los Gómez de Cáceres y Solís "a cuenta de la sucesión al maestrazgo de la Órden de Alcántara, autoridad que nunca pudo ver confirmada debido a la traición de su hermano el Gigante y a las intrigas de Doña Leonor Pimentel, de la casa de los Zúñiga placentinos".

A la muerte de Hernando de Monroy, hereda el mayorazgo su nieto Francisco de Monroy "activo militar que participaría en las guerras de Francia junto a Carlos V". Francisco, casado con Doña Francisca Henríquez "funda el convento del Berrocal o de San Francisco, de donde partirían los primeros evangelizadores de Méjico".

En la fase final de la vida palaciega encontramos a la octava señora de Belvís, Doña Beatriz de Monroy. Hija de los anteriores, continuó la obra de sus padres fundando el hospital de San Pedro en Belvís y varias iglesias. Según el estudio, Beatriz "es probablemente una de las últimas habitantes del castillo, ya que tras su matrimonio con el III Conde de Oropesa, Don Fernando Álvarez de Toledo, el señorío quedaría asimilado a dicha casa".

El Castillo-Palacio de Belvís de Monroy se mantuvo en la casa de los Álvarez de Toledo (linaje nobiliario español orígen de la Casa de Alba) hasta el siglo XIX. A partir de ahí, como consecuencia de las desamortizaciones y de una serie de procesos y reclamaciones judiciales desencadenados por aquellas, la propiedad pasó al Duque de Frías, quien más tarde se lo vendió al Marqués de la Romana. En la actualidad -concluye el estudio- uno de sus herederos es el propietario del Castillo, así como de "una ínfima parte del antiguo señorío".

Juan Carlos Moreno, a 14-10-14

3 comentarios:

  1. Cuantas veces estuve cerca cuando en los primeros años de los años 70 frecuentaba por razón de mi trabajo Almaraz y nunca encontré ocasión ni motivación para acercarme a verlo. Hoy gracias a tu blog y a google lo he hecho, al menos virtualmente.
    Espero algo sobre Mombeltrán y el camino que unia ambas mesetas por el puerto del Pico Gracias

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    1. Ángel: Se agradecen tus comentarios y tú siempre bienvenida ilustración. Es tarea difícil la recuperación del Castillo-Palacio de Belvís de Monroy, pero desde aquí seguimos luchando para que no caigan en el olvido ni su historia ni su futuro, que también lo puede y merece tener.
      Juan Carlos Moreno

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  2. Por lo que veo en otras fotos de google, mantener lo queda en pie no es tarea fácil, mucha suerte en el empeño de salvarlo, gran construcción palacio militar, más lo primero que lo segundo porque por esas fechas eran más fachada para dejar claro donde estaba el poder que como defensa militar, el frente cristiano-musulmán estaba por las ciudades que en Andalucía llevan el sobrenombre "de la frontera", claro que había que defenderse de los parientes y amigos que pretendían ocuparlo.

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